20 de octubre, 1827hace 199 años

La batalla de Navarino cambia el curso de la Guerra de Independencia griega

La batalla de Navarino cambia el curso de la Guerra de Independencia griega

Datos clave

Lugar

Bahía de Navarino

cerca de Pilos, Grecia

Participantes

Reino Unido, Francia y Rusia; fuerzas otomanas y egipcias

Resultado

Victoria naval decisiva de los aliados

Una flota combinada británica, francesa y rusa derrotó a la flota otomano-egipcia en Navarino, en una de las últimas grandes batallas libradas por buques de guerra de vela de madera.

Grecia y las potencias europeas

En 1827, la lucha griega por independizarse del Imperio otomano llevaba seis años. La guerra y el sufrimiento de la población despertaron gran atención en Europa. Reino Unido, Francia y Rusia tenían intereses distintos, pero en julio de 1827 acordaron en Londres impulsar un armisticio y una solución política. Enviaron escuadras al Mediterráneo oriental para ejercer presión. Las fuerzas otomanas y egipcias de Ibrahim Pachá seguían operando en el Peloponeso. De esa tensión política y militar surgió el enfrentamiento de Navarino.

La batalla en la bahía de Navarino

El 20 de octubre de 1827 (8 de octubre según el calendario juliano), barcos británicos, franceses y rusos entraron en la bahía de Navarino, al suroeste de Grecia. Edward Codrington dirigía las fuerzas aliadas, junto a Henri de Rigny y Login Geiden. La flota otomano-egipcia estaba fondeada. La tensión terminó en un intercambio de disparos a corta distancia. Los cañones disparaban entre barcos anclados o que maniobraban lentamente, el humo reducía la visibilidad y el fuego alcanzó a numerosas embarcaciones.

La derrota de la flota otomano-egipcia

Los aliados destruyeron gran parte de la flota otomano-egipcia. La pérdida debilitó la capacidad de reprimir la rebelión, aunque la independencia griega no quedó formalmente establecida ese mismo día. Fueron necesarios nuevos pasos diplomáticos y militares para alcanzar el reconocimiento internacional. Navarino se recuerda como una de las últimas grandes batallas navales libradas únicamente por veleros. También muestra cómo la presión diplomática europea podía convertirse en intervención armada y transformar el equilibrio regional.

La naturaleza del combate

Los buques de Navarino navegaban a vela y llevaban poderosos cañones. Gran parte del combate ocurrió en un fondeadero abarrotado, no entre flotas maniobrando libremente a toda vela. Los cascos de madera eran vulnerables al fuego y los daños en las jarcias dificultaban escapar. Los comandantes aliados habían entrado para ejercer presión, no necesariamente para iniciar una gran batalla naval, pero la situación escaló rápidamente. Diplomacia, espacio limitado y artillería concentrada explican la destrucción.

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Fuentes

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